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Eslovenia 6, de Postojna a Ljubliana
agosto 52018

Nuevamente salgo al alba para evitar el calor. Voy a salir de la zona de viñedos para entrar de lleno en la zona de apicultura hasta llegar a Ljubliana. Durante el día de ayer me picaron dos abejas, y hoy va a ser complicado que libre otro picotazo.

Atravieso muchos pueblos muy bonitos. Hay mucha vida rural en Eslovenia y eso se nota en lo cuidados que están los pueblos y sus casas. Una muestra de ello es Selsctk, donde a cada casa le correspondía un número y un nombre. A la entrada puedes consultar qué casas hay en el pueblo, con su correspondiente imagen.

Hago unos cuando kilómetros por carretera pasando zonas de abejas. Es algo que nunca había visto, están al lado de la carretera y se me van estrellando contra el cuerpo. Por tanto, muchas se estrellarán contra los coches. Bueno, de momento voy librando las picaduras.

Llega la zona de pistas. Al poco de entrar me encuentro con este cartel. No hablo ni palabra de Esloveno, pero no hay mucha duda de su significado.

No podía haber día sin emboscada. Espero no tener que escapar de un oso. Y yo que me quejaba de las abejas…

Poco más adelante me encuentro nuevamente con estos ¿panales de trashumancia? Están al lado de los caminos y y es vez no consigo evitarlas, una se me cuela en el casco y me vuelven a picar. Tengo suerte que no soy alérgico ni me afectan demasiado, así que la molestia es breve, ¡aunque intensa!

Entro en una zona de bosque donde me encuentro la emboscada del día, para variar. Vuelta a empujar la bici, y nuevamente el camino desaparece y tengo que andar tirando de GPS para buscar la ruta. Caminos cerrados y maleza son la norma. Así que, una vez que vuelvo a la pista principal, sigo por la pista sin abandonarla.

El resto del día es una sucesión de bosques, caminos y pueblos. Paro de vez en cuando a comer o beber algo, tengo tiempo de sobra y el calor vuelve a apretar. Tras 73 kilómetros llego a Ljubliana.

Ha sido una vuelta total de 450 kilómetros y 9.000 metros de desnivel. Unos paisajes excepcionales y unas emboscadas de campeonato han puesto la guinda de este pastel. Ahora, un par de días para descansar en Ljubliana, una perla por descubrir para muchos, que os recomiendo encarecidamente. Bonita, acogedora y con muchas cosas que ver y hacer.

Aún con alguna emboscada de más, un viaje que ha sido todo un acierto. ¿Que si echo de menos los paisajes africanos, los desiertos, y las zonas más inhóspitas? Pues sí, habrá que cargar pilas para el siguiente viaje.

Eslovenia, esto ha sido todo.

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Eslovenia 5, de Kanal a Postojna
agosto 42018

Mi intención era, al igual que el resto de días, madrugar y salir temprano. Y así lo hice, madrugué. Pero me quedé un buen rato charlando con los dueños del guesthouse. Me recomendaron que hiciese una parada a mitad de ruta para comer en una granja donde servían un buen almuerzo. Aún me duele no haberles hecho caso, pero lo cierto es que ni esa granja estaba a mitad de ruta ni me quedaba cerca, tenía que desviarme unos 10 kilómetros. Bueno, algún sitio encontraré para comer.

Nuevamente, kilómetros y kilómetros de carril bici. No dejan de impresionarme

Hoy ha sido uno de los días donde el calor me está haciendo más daño. Prefiero el calor al frío, pero todo tiene un límite. El recorrido de hoy es un contínuo sube-baja de caminos y carreteras secundarias, con una buena subida al final.

Atravesé un montón de pueblos y pequeñas ciudades, y creo que paré en todos y cada uno de los ríos que encontré para refrescarme un poco. El calor está siendo asfixiante, y las zonas de sombra no abundan en exceso. La parte final transcurre por la zona vinícola de Eslovenia, y atravieso multitud de viñedos.

Estoy llegando al final y parece que hoy no va a haber emboscada. Y no, emboscada no hubo, pero a cinco kilómetros del camping de Postojna se me coló una abeja en el casco, que evidentemente me picó, dándole un poco de emoción al final del día.

Y así, tras casi 90 kilómetros, llego al camping de Postojna. Mañana, día de descanso para visitar las cuevas y el castillo de Postojna y hacer un poco de turismo.

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Eslovenia 4, de Bovec a Kanal

Eslovenia 4, de Bovec a Kanal

Por el valle del Soca

agosto 32018

La etapa de hoy va a ser larga y el calor va a apretar, así que intento madrugar y salir al amanecer. La salida de Bovec es por carretera, cuesta abajo, y hasta tengo un poco de frío que agradezco. En menos de 10 kilómetros empiezo a subir por carretera, y poco después me desvío por una pista que debería llevarme hasta la cima del monte Stol. La pista tiene un firme desigual, pero no demasiado rota.

La pendiente no es demasiado pronunciada y, prácticamente, toda la subida la hago a la sombra. Dado que la velocidad es muy baja y no hay absolutamente nada de tráfico, me permito el lujo de subir sin casco.  Llegar a la cima me lleva casi dos horas y puedo decir que ha merecido la pena. Las vistas son espectaculares.

Me siento durante un rato a comer algo y me preparo para la bajada. He leído que la bajada del Stol es la mejor bajada de Europa. Bueno, no creo que sea para tanto… aunque sin duda, va a ser divertida. Las alforjas no me van a permitir bajar todo lo rápido que me gustaría, pero vaya, ¡no tendría mucho sentido perder mi equipaje en la bajada!

Una sucesión de zetas me esperan, para perder en poco tiempo los metros que tanto me ha costado ganar.

Desde ahí, mucha carretera y carril bici. Y sobre todo, mucho calor. Se nota que he perdido metros (el resto de la ruta ronda los 200 metros sobre el nivel del mar) y que estoy metido en un valle (el valle del Soca). Poco más adelante, por una carretera poco recomendable para montar en bici (mucho tráfico y sin arcén) me detengo a beber algo en un Grill-Bar de carretera. La intención era simplemente beber algo, con este calor apetece poco comer, y mucho menos meterme un trozo de carne a la parrilla. Eso mismo le digo al camarero, pero me sorprende con una pregunta: ¿qué tal una hamburguesa vegetal, con verduras a la parrilla? Creo que todos conocemos ese momento en el que tu boca empieza a segregar saliva y algo dentro de ti te dice que no puede aguantar un minuto más sin comer. Así que, tranquilamente, le digo al camarero que coja mi dinero y me traiga mi hamburguesa.

Con la panza llena sigo ruta, y el calor aprieta cada vez más. Me desvío en cuanto puedo de esta carretera para volver a otro carril bici. Sigo alucinando con la cantidad, y calidad, de estos carriles. El río está justo a mi lado, así que busco una zona tranquila para darme un chapuzón. Esperaba un agua muy fría, ya que por mucho calor que haga el agua de río suele estar mantener su temperatura. Pero no, lo cierto es que la temperatura es muy agradable.

 

Finalmente llego a Kanal, no sin antes pasar por la emboscada del día donde nuevamente me toca empujar la bici. Hoy me alojaré en un pequeño guesthouse muy confortable.

90 kilómetros con 1800 metros de desnivel, ¡nada mal! Aprovecho lo que queda de tarde para dar una vuelta por Kanal. Eso sí, ¡por la sombra!

 

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Eslovenia 3, de Finkestein a Bovec
agosto 22018

Dormir en un hotel ha sido una buena idea. Aunque el colchón y el saco de dormir son confortables, nada como una buena cama para recuperar fuerzas. Y como no, cargar el depósito. El desayuno del Gasthoh Feichter es fantástico. Lo cierto es que es un alojamiento poco habitual para cuando viajo. Pero vaya, un día es un día.

Lo que no voy a hacer es seguir la ruta original. El día de ayer fue muy duro y me pasó factura, pero no quiero acortar la ruta, así que buscaré algún atajo. Pregunto en la recepción del hotel por la forma más rápida y sencilla de llegar a Bovec, la cual me llevará por Italia hasta Tarvisio antes de volver a Eslovenia.

Al poco de salir del hotel entro en un carril bici. Salgo de Austria y entro en Italia por el Coccau Valico, utilizando aún el carril bici. Hay kilómetros y kilómetros de este tipo de vías, muy alejadas del tráfico y muy cuidadas. Todo un lujo.

Paso por Tarvisio en mi vuelta a Eslovenia y subo el Paso del Predil, un bonito puerto de montaña junto a un lago.

 

Me paso el día cruzando fronteras (lo que me hace cierta ilusión, no lo voy a negar), y en poco más de tres horas he llegado a destino.

Hoy he pedaleado durante poco más de 55 kilómetros y mil metros de desnivel, todo por carretera. Un día tranquilo y relajado para recuperar fuerzas y disfrutar de la etapa de mañana. Será dura, sobre todo en su primera parte.

Bovec es el centro turístico para actividades deportivas de la zona. Creo que podrías pasar una semana entera, realizando actividades diariamente, sin repetir deporte. He llegado bastante temprano, así que tengo tiempo para conocer el pueblo y hacer algo de turismo.

La noche está muy animada y me quedo un rato a ver a la banda. Parecen ser conocidos en Eslovenia…

Pero lo cierto es que su música no me resulta muy interesante. Aprovecho el mercadillo de la zona para probar la polenta, a la que le doy un notable alto, y me voy para el camping. La música de la banda se oye perfectamente desde la cama, así que leo un rato hasta que se les acaba el repertorio. He de decir que me estoy acostando todos los días bastante temprano.

Ahora sí, estómago lleno y piernas relajadas. Mañana tendré un día intenso.

 

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Eslovenia 2, de Bled a Finkenstein
agosto 12018

Después del tute del día anterior me propuse seriamente escapar de cualquier emboscada posible. Sabía que la etapa sería dura,. Me propuse cruzar a Austria y, para ello, tenía que cruzar la cadena montañosa que representa la frontera natural entre Eslovenia y Austria. El desnivel no me lo iba a quitar nadie, pero intentaría evitar en todo lo posible volver a empujar la bici. Y lo conseguí durante los primeros 35 kilómetros, en los que rodé mayoritariamente por un carril bici (sí, había kilómetros y kilómetros de carril bici) ligeramente ascendentes, pero muy sencillos. Todos ellos por un precioso valle, en el que tuve la suerte de ver el entrenamiento de verano de los esquiadores de fondo. Por desgracia, no pude sacarles una foto.

En menos de dos horas llegué a Mojstrana, un pequeño pueblo en la ladera de la montaña, donde aproveché para coger agua y tomar un café. A partir de aquí empieza la subida, que previsiblemente dura, que me llevará a lo alto de las montañas que separan Eslovenia de Austria.

Poco más adelante empieza la subida. Dura, como esperaba. Pero el firme es bueno y voy ganando altura a buen ritmo. Empiezo en 750 metros por una pista ancha con firme irregular. me lo tomo con calma, no tengo ninguna prisa y el calor aprieta de lo lindo. La pendiente es muy pronunciada, me alegro mucho de haber cambiado los desarrollos para este viaje y disponer de un piñón tan grande. No lo quitaré en unas horas.

La pista está cada vez más rota, y la pendiente sigue en aumento. Los kilómetros pasan, y las horas también. Eso sí, la subida es bonita y, de vez en cuando, te encuentras con algo de civilización.

La pista ya se pone imposible, entre la cantidad de piedra y el peso de las alforjas, es imposible subir montado. Paro a comer algo y sigo empujando. Justo lo que no quería hacer, empujar. Pero ya queda poco, esto se tiene que acabar en breves…

Pero no es así. La pista se acaba y empiezo el monte a través. Sigo empujando la bici y esto parece que no termina nunca. Tras dos horas y mil metros de desnivel, me rindo. Este paso es evitable, y una ligera vuelta por la carretera me llevará a destino. Me duele rendirme, pero esto es un sinsentido. La posición del equipaje hace complicado empujar la bicicleta, y pesa demasiado como para hacerlo durante horas. Me duele todo, así que doy la vuelta.

Durante la bajada me encuentro con dos daneses que pretenden hacer la misma ruta que intentaba hacer yo. Ellos van más ligeros de equipaje (y son más jóvenes, que también es importante) pero que también están cansados de empujar la bici. Les informo de lo que queda, al menos de lo que yo he visto, pero de momento deciden seguir.

Yo sigo bajando y llego a la carretera. Avanzo dirección al puerto que me llevará a Austria, y paro en un bar a cargar agua. El calor aprieta muchísimo y no paro de beber, de hecho ya me voy sintiendo encharcado. El alquitrán de la carretera se va haciendo pegajoso, se nota el calor que desprende y apenas se mueve el aire. ¡Comienza puerto!

He de reconocer que no saqué ninguna foto de la subida. Muy dura, con un desnivel constante del 18% y mucho calor. Eso, sumado a la paliza del día, hizo que no me hiciese mucha gracia el puñetero puerto. Pero todo es cuestión de constancia, y finalmente llegué a la cima. Y sí, me hizo ilusión cruzar la frontera en bicicleta.

La bajada hacia Austria tiene un desnivel brutal. En 5 minutos perdí 500 metros que tanto me había costado ganar. Antes de llegar abajo ya había decidido que mañana no iba a subir por aquí. Aún no sabía qué iba a hacer, pero ya tenía claro qué no iba a hacer.

Desde ahí, aún me quedaban unos 15 kilómetros de carretera hasta el camping donde tenía pensado acampar. Pero lo cierto es que me duele todo, y sólo pensar en tener que montar la tienda de campaña y dormir en el suelo se me hace muy duro.

De camino al camping paso por un hotel y no me lo pienso dos veces. Hoy, hotel y cama. Finkenstein será mi final de etapa improvisado. 75 kilómetros con más de 2.000 metros de desnivel han acabado conmigo, especialmente las zonas en las que he tenido que empujar la bici.

Ducha y cena. Mañana será otro día.

 

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Eslovenia 1, de Ljubliana al lago Bled
julio 312018

Primer día, toma de contacto con mi nuevo viaje en solitario por Eslovenia. El plan para hoy es viajar tranquilo. La distancia es corta y el perfil no parece demasiado abrupto, así que pedalearé con calma hasta el lago. Como llegaré con tiempo. la idea es visitar el entorno del lago para, más tarde, buscar dónde dormir.

Rápidamente cojo un carril bici que, aunque confuso en ciertos momentos, me saca de Ljubliana de forma segura, sin juntarme demasiado con el tráfico. Estos carriles bici se agradecen, puedes moverte por la ciudad siguiendo las calles más directas y rápidas, pero sin mezclarte con el tráfico.

Una vez fuera de la ciudad, el nivel de tráfico desciende al mínimo. Me cruzo con algún coche de cuando en cuando, eso es todo. Eso sí, la carretera se va poniendo dura y empiezan las primeras subidas fuertes. En pocos kilómetros salgo de la carretera y me adentro en pistas forestales, también poco transitadas. Y así, poco a poco, paso el primer puerto. Vuelvo al valle y ya veo los montes al fondo. El paisaje es muy verde y muy, muy bonito. Dado que la etapa no es muy larga, y parece sencilla, no cojo agua en el camelback. Intento apañarme con el bidón.

Después del valle vuelvo a las pistas forestales y empieza la odisea. La vegetación cierra el camino totalmente, es imposible pasar. Me voy desviando por otros caminos por los que sí se puede pasar durante un rato, pero se cierran más adelante. Intento alejarme lo menos posible de la ruta principal, pero no es sencillo. A veces me encuentro a escasos 20 metros de la pista principal, pero es imposible pasar. Y llegar a la pista principal tampoco me garantiza nada, porque la cruzo en algunos tramos y está totalmente bloqueada. Todo esto, unido al peso y al volumen de las alforjas, hace que avance muy despacio.

Sin darme cuenta van pasando las horas, me quedo sin agua y empiezo a pensar que la mejor idea habría sido dar la vuelta.

De repente, se abre un claro en el bosque y llego a una casa. Bien, al menos podré conseguir agua. Allí vive una señora que no habla ni una palabra de inglés, y sobra decir que yo no hablo esloveno, con lo que me explico como puedo y me da agua suficiente para el resto del día. Compruebo que el camino que lleva hasta la casa baja al valle contrario al que yo quiero ir, parece que la mejor opción es seguir adelante. ¡Pues adelante!

Aún me quedaba otra hora de más de lo mismo. Al fin, la vegetación se abre y llego a un camino. Después carretera, coches… y Bled. Sitio turístico donde los haya, el tráfico y el bullicio contrastan con las horas de soledad que he vivido durante el día de hoy. Busco el camping, que está a la orilla del lago, y monto mi tienda. Un baño, una buena cena y a descansar, los 70 kilómetros han hecho mella, especialmente los kilómetros de empujar la bici. Mañana tendré que mirar donde me meto, tal vez la ruta que he descargado no está actualizada. Pero que no se me malinterprete: he disfrutado como un niño.

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