Un paisaje impresionante
Tenía muchas ganas de visitar África. Había estado en el norte, pero nunca había visitado la auténtica África, ese África negra con el que sueña cualquier viajero. Pobre, seca, virgen e indómita. Pero ahí estábamos, un grupo de ciclistas con ganas de descubrir un nuevo mundo para nosotros, de mezclarnos con la gente y, como no, de dar pedales.
Salimos a las 6:30 de la mañana, en autobus, con rumbo norte para alejarnos lo suficiente de la capital, Addis Abeba, situada en un altiplano a 2.500m de altura. Una vez nos hemos alejado lo suficiente bajamos de los vehículos, montamos nuestras bicis y comenzamos a pedalear por una pista ancha y pedregosa. Aunque parezca mentira, este es el camino a Lalibela. El paisaje cambia rápidamente, y pronto nos damos cuenta de la pobreza del pais en el que nos vemos inmersos. Las casas de adobe y paja se adueñan del paisaje.

A mitad de ruta nos detenemos a comer, y por primera vez somos conscientes del maravilloso paisaje que nos rodea. Nosotros, a 2.500m de altura. Y allí abajo, a unos 1.200m, el cauce del Nilo. El paisaje es sencillamente espectacular, nos deja a todos sin palabras…

Ahora que lo pienso, no tendremos que bajar allí abajo verdad? Pues sí, las contínuas subidas y bajadas nos acompañarán a lo largo de toda la ruta. El descenso es rapidísimo, perdemos altura a mucha velocidad y vamos notando cómo sube la temperatura, parece que descendemos a los infiernos… Ya abajo, a 1.200m, montamos el campamento y aprovechamos la cuenca del río para asearnos. Una buena cena, y cómo no, un estupendo café, y a dormir. Mañana hay que recuperar altura!

